
La UNESCO declaró oficialmente la conmemoración en 1995, junto con la defensa del derecho de autor...
Como una avalancha han ido creciendo las celebraciones por el Día Mundial del Libro, instituido por la UNESCO desde 1995, donde además se advierte sobre la necesidad de reforzar el Derecho de autor. A la fecha, más de cien naciones se han sumado a la fiesta.
Así, este 23 de abril se lleva cabo la decimoquinta edición del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, que se realiza en el marco del Año Internacional de Acercamiento de las Culturas, 2010, informa la UNESCO.
Irina Bokova, directora general de la UNESCO, invitó a todos los involucrados en la producción, venta y consumo del libro a que “se movilicen para hacer respetar el derecho de autor y velar para que el libro ocupe el lugar que le corresponde en el ámbito social, educativo y cultural”.
Sin embargo, no está demás revisar algunos antecedentes del onomástico librero, pues se han dado muchas explicaciones al respecto, varios personajes se abrogan el invento, y hay polémica sobre a quién y cuándo debe celebrarse.
Shakespeare, Cervantes y varios más
En el Día Mundial del Libro se recuerda al poeta y dramaturgo inglés William Shakespeare y también al novelista don Miguel de Cervantes Saavedra, creador del no menos célebre Don Quijote de la Mancha.
El autor de Romeo y Julieta nació en Stratford-Upon-Avon, Reino Unido, en fecha cercana al 26 de abril de 1564, día que consta en su acta bautismal. Sobre la fecha de su muerte hay cierta imprecisión, pues ha sido datada en 23 de abril (día de San Jorge) según el calendario juliano (vigente en Reino Unido en 1616), pero de acuerdo al calendario gregoriano (al que se sumó Reino Unido en 1752, adelantando la fecha 10 días), la efeméride correcta sería el 3 de mayo. Sobre el año no hay duda:1616.
Sobre el Príncipe de los Ingenios se supone que nació el 29 de septiembre de 1547, en Alcalá de Henares y murió el 22 de abril de 1616, en Madrid, pero fue enterrado el 23 de abril y popularmente se conoce en forma errónea esta fecha como la de su muerte.
En fecha tan señalada, se hace entrega del máximo galardón de las letras hispanoamericanas, el Premio Cervantes, instituido en 1976, en la Universidad de Alcalá de Henares.
También, sin entrar en más detalles, el 23 de abril se celebran los aniversarios luctuosos de otros escritores como el Inca Garcilaso de la Vega, primer escritor mestizo del Nuevo Mundo —no confundir con el poeta del Siglo de Oro español Garcilaso de la Vega—, el escritor catalán Josep Pla (1981) y el máximo poeta romántico inglés William Wordsworth (1850).
Otros autores que comparten la efeméride, por su fecha natal, son Maurice Druon (1918-2009), Premio Goncourt por su novela Las grandes familias (Les grandes familles) y miembro de la Academia Francesa y el escritor finlandés Halldór Kiljan Laxness (1902-1998), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1955.
Antecedentes
Alberto Antolín Encinas, bibliotecario del Instituto Cervantes de Praga, sostiene que la verdadera génesis del Día del Libro se remonta mucho más atrás de 1995, y que fueron los libreros catalanes quienes empezaron con todo esto. “Fue a propuesta de la Cámara Oficial del Libro de Barcelona”, asegura.
“El origen fue, en realidad, que el editor y periodista valenciano Vicente Clavel, en 1926, para homenajear a Cervantes, pensó festejar al libro el día 23 de abril. Luego, en Cataluña, se unió con la fiesta de San Jordi, que es el día que los enamorados regalan una rosa, roja mejor, a su amada”, le confió al periodista Gonzalo Núñez. Para 1931, los dos ritos se unieron en uno solo, ahora además de la rosa se regala el libro en Cataluña, y por todo España.
“El día del libro fue una iniciativa del rey español Alfonso XIII”, quien firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, y el día escogido fue el 7 de octubre, pues entonces se creía éste la fecha natal de Cervantes, sostiene el periodista español Álvaro Abellán. Más tarde la fiesta mudó al 23 de abril, “armas y letras, galantería caballeresca y literatura, otra vez juntos, como en el mismo Quijote”, comenta.
La rosa de Saint Jordi
El imaginario español está lleno de leyendas y consejas, asegura la periodista catalana Silvia Burés; así “una de las más bonitas es la Diada de Saint Jordi, en la que los enamorados catalanes regalan una rosa roja a sus enamoradas”.
Y la leyenda reza que “un dragón muy feroz mantenía atemorizada la villa catalana de Montblanc. La gente del pueblo le ofrecía ganado para calmar su ira. Cuando el ganado se acabó, le ofrecieron cada día una doncella, hasta que un día le tocó a la hija del rey. Cuando el dragón estaba a punto de comerse a la princesa, llegó San Jorge montado en su caballo blanco y clavó su lanza en el corazón del dragón. De la sangre del dragón creció un rosal de rosas rojas y San Jorge le dio una a la princesa”.
Esta costumbre se ha extendido como un gesto de amor, y también de amistad. Así los papás regalan rosas a sus esposas y también a sus pequeñas princesas, los amigos a las amigas, el patrón a la empleada. “Incluso las adolescentes más recalcitrantes pasean sus rosas el día de Sant Jordi”, afirma Burés y agrega que “hasta los bancos y cajas de ahorros, antes de la crisis, solían regalar rosas a sus clientas”.
No olvidemos que San Jorge es uno de los santos más venerados. Se supone que vivió a finales del siglo III y murió antes de cumplir 30 años, siendo creyente, por orden del emperador romano Diocleciano. Aunque San Jorge sufrió crueles torturas, no renunció a su fe cristiana. Casi 200 años después de su muerte fue canonizado y se le considera patrón de los débiles y oprimidos. Posteriores son las leyendas de San Jorge (el creyente) montando un blanco corcel (la Iglesia), venciendo al Dragón (Satanás, el mal), y salvando al pueblo.
San Jorge es el patrón de Cataluña desde 1456, y el de Aragón, pero también de Inglaterra, Portugal, Bulgaria, Etiopía y Georgia. La cruz de San Jorge fue el primer emblema de la Generalitat de Catalunya. Actualmente la cruz aparece en el escudo de Barcelona.
La UNESCO y el derecho de autor
En 2008 más de un centenar de países celebró el Día Mundial del Libro y del Derecho de autor. Beirut fue elegida la “Capital Mundial del Libro en 2008, y este año recayó dicho honor a Liubliana (Ljubljana), capital de Eslovenia. Otras ciudades con esta distinción han sido Madrid (2001); Montreal (2005) y Bogotá (2007).
Sin embrago, no en todos los países se celebra el 23 de abril. En Reino Unido e Irlanda llevan a cabo el llamado World Book Day (Día Mundial del Libro) el primer martes de marzo. En Cuba y otros países latinoamericanos festejan además el Día del Idioma (español, por supuesto), que no coincide con el del Día Internacional de la Lengua materna celebrado el 21 de febrero.
Con la celebración, la UNESCO (http://portal.unesco.org) pretende fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. Con ello, invita a rendir homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural.
En su mensaje de este año, Irina Bokova, directora general de la UNESCO, señala que “los responsables políticos, los editores, los educadores y la sociedad civil en su conjunto deberán interrogarse de nuevo para determinar cuáles son los mejores medios de promover el libro, instrumento insustituible de conocimiento”.
Añade que “es imposible celebrar el día consagrado al libro sin pensar en los 759 millones de personas que no saben leer ni escribir, dos tercios de las cuales son mujeres”. Por lo que afirma que leer “es un derecho humano fundamental. Toda persona debería estar en condiciones de ejercerlo”.
Y, finalmente, advierte la titular que es “urgente recordar que no puede haber desarrollo del libro si no se respeta el derecho de autor. Este principio es aún más verídico ahora que la digitalización aumenta el riesgo de aprovechamiento ilícito del libro”.

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