
Una vez más, la cancha del Nou Camp se convirtió en el escenario de una serie de eventos desafortunados que vuelven a poner en tela de juicio a nivel nacional a esta liga, a esta institución, y sobre todo a su fanaticada.
Hoy me incluyo en esa controvertida e incómoda búsqueda de culpables, que se convierte en una constante dentro de cada uno de nosotros. Así entonces, yo concluyo que, en la cancha, en la banca, en las oficinas y en la tribuna del Club León, hay alguna gente que definitivamente no es de primera y ¡no merece estar en primera división! Si, en todos estos sectores del organigrama verdiblanco, hay quienes tienen una mentalidad que verdaderamente afecta y ofende a la grandeza de este equipo, y por eso pasa lo que pasa. Todos lo sabemos, este torneo estaba “pintado” para algo mejor.
P.D.
Alguien sabe…
¿Por qué cuándo el árbitro Israel Perea se acalambró, este no pidió asistencia de los servicios médicos de la fiera?...
¿No hubiera sido más benéfico para el ritmo del juego, que el árbitro central le cediera su puesto al cuarto árbitro mientras mágicamente lo sanaban?...
¿Cómo se suponía que iban a funcionar los estáticos Blas Pérez y Héctor Giménez, sin acompañarlos con rápidos hombres de los que llegan a línea de fondo para inundarlos de centros?...
¿De plano, son tan malos Ceja, Pineda, Bonells, Corona, Roldán, Reyes, Cruz, etc., etc., etc.?...
¿Eso de que “la mejor defensa es el ataque” sigue en boga? ¿O estoy out?
¿No creen que era conveniente suspender el partido tras el desorden que se armó con el público?...
¿Qué tienen en la cabeza esos estúpidos que inician la violencia sin tomar en cuenta que a su alrededor hay mujeres y niños?...
Si se trataba de ascender a la primera división, ¿qué no había que desplegar un futbol digno de ello?...
¿Cuánto tiempo más le falta a Tita para encontrar por fin su once ideal?
¡Gracias por su tiempo! ¡Saludos!
Los leo en twitter.com/@gapreher

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