
Las niñas pueden cargar el cáncer sobre la espalda. En la Zona Piel, hay mochilas para estudiantes que por el sólo contacto con la piel pueden ocasionar graves enfermedades y la muerte.
Son por lo menos tres locales ubicados en el bulevar Hilario Media, dos cuadras después de la central de autobuses donde se pueden encontrar estos productos a precios que van desde los 200 hasta los 350 pesos, dependiendo el tamaño.
A simple vista, el producto parece inofensivo, pero tiene colocada una etiqueta de California, Estados Unidos, en la que advierte de los daños que puede causar al menor que lo utilice.
“Este producto contiene un químico conocido en el estado de California por causar cáncer, defectos de nacimiento u otros daños reproductivos”, advierte la etiqueta de advertencia con la norma 65 de esa entidad.
Pero las más vulnerables son las niñas.
El personaje de la serie animada Hello Kitty es la única que aparece en las mochilas contaminadas y en un recorrido que realizó Milenio son las únicas que cuentan con esta advertencia.
Las mochilas que contienen sustancias que provocan enfermedades y hasta la muerte de niños provienen de China y se venden sin ninguna restricción en las calles de León.
Los comerciantes que las venden ignoran por completo la peligrosidad del producto que están ofreciendo y aseguran tener todas las facturas que avalan la pertenencia y legal estancia de las mochilas en el país.
Las niñas afectadas podrían ser de todas las edades, pues en los comercios ofrecen diferentes tamaños que van desde preescolar hasta sexto de primaria, dependiendo la cantidad de libros que necesiten llevar al colegio.
Ante esta situación los padres de familia se dijeron preocupados porque además de que se venden productos peligrosos, el no saber inglés les impide darse cuenta de la advertencia del estado de California.
“La mercancía que se vende debería haber una revisión por la secretaría de salubridad para evitar ese problema y dejarán vender o no vender”, advirtió Leonardo Pérez, padre de familia.
Otro de los problemas que detectó Pérez es la falta de dinero de las familias que por escoger algo más barato no saben si están comprando algo que tenga sustancias peligrosas.

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