
Los accidentes en las carreras ciclísticas son comunes, los descensos son peligrosos hay curvas cerradas que los pedalistas toman a más de 80 kilómetros por hora. Los embalajes son bestiales, hay codazos, cabezazos y hasta puños. A veces los aficionados se cruzan en medio del camino intentando alentar a los ciclistas en los empinados ascensos y terminan por causar caídas.
Pero lo que sucedió en la etapa 9 del Tour de Francia es un atropello sin razón y sin fundamento. Cuando los cinco escapados enfilaban baterías hacia la meta, un auto del canal de la televisión francesa cometió la imprudencia de querer adelantar, donde no había espacio, a los pedalistas, el resultado fue terrible: el argentino Juan Antonio Flecha y Johnny Hoogerland terminaron en el esfalto con heridas y perdieron la posibilidad de disputar la etapa.
Flecha cayó directo en el piso y Hoogerland paró contra un cerco de una finca. La organización ofreció disculpas y prometió fuertes sanciones para los responsables.

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