Aunque no se tiene una estadísticas confiable de afectación a nivel nacional ni estatal en este rubro de la contaminación del ruido con altos decibeles, ni en cifras de dinero se tiene cuantificado lo que cuesta al sistema público de salud una persona afectada de la audición o hipoacusia, el médico Antonio Baños Baños, titular de la Coordinación Médica de la Delegación del IMSS, aseguró que esta enfermedad es un grave problema, que desde luego involucra a la salud pública, pero que no ha sido considerada como un tema de importancia. Primero, explica, el ruido se define como todo aquel sonido desarticulado que llega a ser desagradable al oído. Sin embargo, cuando hablamos ya del medio ambiente, entramos en que existe lo que se llama contaminación acústica, que es parte de una contaminación ambiental.
“La contaminación no sólo es tirar basura, talar árboles o el smog, también el ruido se considera como contaminación, pero acústica, porque forma parte del medio ambiente, y aunque no es acumulable como la contaminación de las aguas de los ríos o tierras, sí forma parte de lo que es el medio ambiente donde nos desarrollamos los seres vivos y forma parte de lo que es la contaminación acústica”.
El doctor Baños dijo que la OMS en los últimos 15 años ha puesto especial interés a lo que es la contaminación acústica, debido a que se ha demostrado que existen ciertos factores que condicionan a los seres humanos a sufrir alteraciones por el ruido.
Detalló que esta contaminación auditiva no solamente es la palabra ruido como tal, porque el ruido es un sonido desarticulado, que cuando hablamos ya de contaminación acústica entramos en otro terreno que, independientemente de qué tipo de sonido sea, puede que conduzca a un medio ambiente desagradable para la convivencia de los seres vivos.
Y aunque sea música que esté articulada y organizada, forma parte de la contaminación acústica, porque si rebasa los decibles permitidos por la OMS, entonces ya está haciendo una afectación a las personas y a la convivencia.
La OMS recomienda 50 decibeles
El especialista, doctor Antonio Baños Baños, habla de decibeles, y dice que son los valores como se mide el sonido, que va de varios rangos, donde los niveles permisibles de ruido, según la OMS, va de 50 a 55 decibeles, que representa una plática normal entre dos personas, sin alzar la voz.
“Pero hay que hacer hincapié, dependiendo del momento del día en que nos encontremos, porque en la noche se tienen que bajar los niveles permitidos de decibeles, pero cuando un sonido comienza a ser de más de 80 decibeles es un daño a la audición, pero que puede ser reversible, y más de 90 o más decibeles de sonido entonces hablamos de un daño traumático al oído, irreversible”, expuso.
Ruidos no auditivos que afectan a todo el cuerpo humano, hasta disfunción sexual
El titular de la Coordinación Médica de la Delegación del IMSS aseguró que hay otro tipo de ruidos no auditivos que afectan a todo el cuerpo humano, “y es increíble que éstos involucran a toda la esfera del cuerpo humano: el área psicológica y el área orgánica”.
En lo psicológico, dijo, estamos hablando de que el ruido desagradable al oído produce estrés, dificultad para conciliar el sueño, fatiga, cansancio, contracciones de los músculos de la espalda y el cuello, parpadeo involuntario y afectación de articulaciones.
Asimismo, el ruido extremo produce estimulaciones hormonales, o sea descarga de catecolaminas, que traen como resultado incremento de la presión arterial, de la glucosa en la sangre y alteraciones hormonales del funcionamiento orgánico, incluso algunos expertos hablan de disfunción o inapetencia sexual.
Baños Baños dijo que al ruido también se le atribuye aumento del colesterol y triglicéridos en la sangre, que puede afectar a las personas que ya traen predisposición de una enfermedad crónica o degenerativa, como presión alta o diabetes, o como problemas cardiacos, que pueden condicionar que se agrave su padecimiento, pero que aún no se toman muy en cuenta, puntualizó.
Otros efectos que el ruido causa al cuerpo humano
A su vez, la doctora Silvia Castro, exdirectora de la Secretaría Estatal de Ecología y Medio Ambiente, y apasionada del tema, indicó que expertos han declarado que el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud, que van desde trastornos puramente fisiológicos, como la pérdida progresiva de la audición, hasta los psicológicos, al producir una irritación y un cansancio que provocan disfunciones en la vida cotidiana, tanto en el rendimiento laboral como en la relación con los demás.
Dijo que de acuerdo con los estudiosos y organismos oficiales, como la OMS, la Comunidad Económica Europea (CEE) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han declarado de forma unánime que el ruido tiene efectos muy perjudiciales para la salud.
Aseguró que el reconocimiento del ruido como un peligro para la salud es reciente y sus efectos han pasado a ser considerados un problema sanitario cada vez más importante. La exposición prolongada al ruido, ya sea en la vida cotidiana o en el puesto de trabajo, puede causar problemas médicos, como hipertensión y enfermedades cardiacas.
“El ruido puede afectar adversamente a la lectura, la atención, la resolución de problemas y la memoria. Los fallos en el desempeño de la actividad laboral pueden producir accidentes. El ruido con niveles por encima de 80 decibeles puede aumentar el comportamiento agresivo.
“Además, parece haber una conexión entre el ruido comunitario y ciertos problemas mentales, debido a la demanda de tranquilizantes y somníferos, la incidencia de síntomas psiquiátricos y el número de admisiones a hospitales psiquiátricos. El ruido puede causar otros muchos problemas, pero la principal consecuencia social es el deterioro de la audición, que produce incapacidad de entender una conversación en condiciones normales y que está considerado como una desventaja social severa”, puntualizó Silvia Castro.
El ruido
El ruido lleva implícito un fuerte componente subjetivo. Un mismo sonido puede ser considerado un elemento molesto para unas personas, mientras que para otras no. Esto depende de las características del receptor y del momento que se produce el ruido. Algunos factores que pueden influir son la franja horaria en la que se produce, la actividad de la persona en ese momento, el tiempo de exposición, el intervalo entre exposiciones, los antecedentes socioculturales, lo habituada que esté la persona a un determinado ruido, si el ruido es continuo o intermitente, la intensidad y la frecuencia del sonido, y la edad del receptor.
Efectos adversos del ruido:
· Cefalea.
· Dificultad para la comunicación oral.
· Disminución de la capacidad auditiva.
· Perturbación del sueño y descanso.
· Estrés.
· Fatiga, neurosis, depresión.
· Molestias o sensaciones desagradables que el ruido provoca, como zumbidos y tinnitus, en forma continua o intermitente.



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