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¿Cómo engañar al cerebro para que una inyección duela menos?



La simple visión de una jeringuilla provoca el terror en algunas personas y puede llegar a ser un problema médico. Durante muchos años, los facultativos han buscado la forma de conseguir que la aplicación de una inyección sea menos dolorosa, pero al final hay que hacer pasar la aguja por la piel y provocar un pequeño pinchazo que algunas personas (1 de cada 10 según algunos estudios) no pueden soportar.

El equipo de William MacKay acaba de presentar ante la Sociedad Americana de Anestesistas una estrategia que podría poner fin a esta situación. En un estudio piloto con 21 voluntarios MacKay ha demostrado que puede engañar al cerebro para atenuar el dolor y convertir el pinchazo en una experiencia menos traumática. La prueba consistía en aplicar distintas sensaciones de calor, presión y vibración antes de cada pinchazo en el hombro y comprobar las sensaciones de dolor. Después de muchos intentos, los investigadores comprobaron que cuando combinaban presión y vibración antes de aplicar el pinchazo, los voluntarios aseguraban sentir menos dolor.

¿Por qué se produce este curioso fenómeno? La explicación es pura neurociencia y tiene que ver con la manera en que nuestro sistema nervioso transmite las sensaciones de dolor hasta el cerebro a través de la espina dorsal. "Nuestros resultados preliminares sugieren que aplicar presión y vibración antes de clavar la aguja podría reducir de forma significativa la sensación de dolor cerrando la puerta que envía las señales de dolor al cerebro", explica MacKay.

En su camino hacia el cerebro, las señales de dolor viajan por los nervios hacia la espina dorsal a través de una serie de 'puertas'.  Lo que saben los neurocientíficos hace tiempo es que si ocupas algunas de esas puertas a la vez con otras sensaciones (en este caso vibraciones y presión) atenúas la señal de dolor principal y la persona lo nota menos. Como si engañáramos momentáneamente al sistema nervioso con una pequeña distracción,  como cuando te pellizcas en otra zona del cuerpo para atenuar el dolor de un tirón o cuando sientes alivio en una herida por el mero hecho de presionar.

El estudio es solo una prueba muy preliminar, pero si cae en manos de alguna compañía que quiera innovar, tal vez no tardemos mucho tiempo en ver agujas indoloras en el mercado, que apliquen una vibración y una presión previas al pinchazo en la zona donde se va a aplicar.  Y el futuro será, para aquellos que tengan que pincharse con frecuencia, menos doloroso.

Revista zoomleón

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