Se puede decir de muchas pruebas del Campeonato del Mundo de Rallyes de la FIA que lo inesperado es de esperar, pero sobre todo, es una afirmación que es más cierta para México que para cualquier otro lugar. Echamos un vistazo a algunos de los momentos más extraordinarios de la prueba norteamericana.
2005: UN ACTO DE EQUILIBRIO
Por todos los recuerdos que Sébastien Loeb nos ha proporcionado en todos estos años, ninguno quizás sea tan prominente como en del 2005. Arrancó la temporada con la victoria en Montecarlo, el recientemente coronado campeón del mundo aprendió rápidamente sin embargo, que no iba a conseguir todo a su manera. Obligado a retirarse en el segundo rallye del año en Suecia, se enfrentaba a un escenario similar en México después de sólo dos tramos cuando dañó la suspensión trasera de su Citroën Xsara WRC, y destruyó su neumático trasero derecho en el proceso.
Como verdadera marca del campeón del mundo, logró completar la especial, así como la tercera, antes de embarcarse en un viaje de regreso al parque de asistencia de mediodía. Pero sus hazañas no pasaron desapercibidas, captando la atención de la policía local cuando el copiloto Daniel Elena se sentó en la ventanilla del conductor para actuar como contrapeso del lado derecho dañado del coche. Elena tuvo que hablar con sumo cuidado para explicar la situación a las autoridades locales, lo que finalmente les permitió a los campeones reinantes conducir con escolta hasta la asistencia. Milagrosamente, incluso después de incurrir en una penalización de 20 segundos por llagar tarde, Loeb logró remontar desde el 18º lugar para terminar el fin de semana cuarto.
2015: UN REFRESCANTE DESVÍO
En 2015 Ott Tänak todavía soñaba con ser campeón del mundo, pero eso no significaba que no estuviera ya en los titulares de todo el mundo. En la tercera especial del fin de semana, el estonio frenó después de una fuerte compresión en la pista. La dirección de la rueda delantera derecha se rompió, dejándolo a él y a su copiloto Raigo Mölder indefensos mientras el Ford Fiesta se hundía en el fondo de un lago. La pareja logró escapar sin daño alguno, pero aún más increíblemente, los buzos pudieron recuperar el coche y devolverlo a la asistencia, donde los mecánicos de M-Sport pudieron reparar el coche y volver a ponerlo en marcha el sábado bajo las reglas del Rally 2.
Mölder también demostró todo su valor como copiloto, rescatando sus notas de ritmo del coche que se hundía, asistiendo a la pareja mientras continuaban el rallye. Hablando con wrc.com después del incidente, el futuro campeón del mundo admitió que temía por su vida. "Si estás en un lago, cerca del límite de tu vida y luchando por él, cuando finalmente ganas esa lucha es una sensación increíble".
2016: ¡VACA SANTA!
Se necesitan unos reflejos increíbles para ser un piloto del WRC, con la capacidad de reaccionar en menos de una fracción de segundo. Sébastien Ogier tuvo que demostrarlo en 2016, cuando un pequeño rebaño de vacas cruzó la carretera en un tramo rapidísimo del rallye. Afortunadamente, el francés fue capaz de abrirse camino a través de los inesperados cruces de obstáculos sin hacer daño a los animales o a Ogier y a su copiloto Julien Ingrassia, que terminó el fin de semana en segunda posición.
2017: ¡NO APARQUES TODAVÍA!
Como si ganar una prueba del WRC no fuera suficiente, el norirlandés Kris Meeke decidió hacerlo un poco más difícil, dejando los corazones encogidos a todos los que veían el Power Stage del domingo. Comenzando la especial que ponía punto y final al rallye del fin de semana con una ventaja de 37,2 segundos sobre Sébastien Ogier, Meeke estaba cómodamente en el camino de su cuarta victoria de su carrera antes de dar un golpe a mitad del tramo, enviando su Citroën C3 a un desvío en un aparcamiento. Con sus oponentes mirándolo con incredulidad desde la línea de meta, Meeke consiguió dirigir su coche de vuelta a la pista y terminar en primer lugar, aunque con su ventaja recortada a 13,8 segundos.




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